Prueba Toyota C-HR

El Toyota C-HR no deja a nadie impasible. Tecnológicamente avanzado, es sin duda su estilo, barroco y complicado, el que le ha servido para destacar en su segmento.

La estética es uno de los aspectos que pesan más en el éxito de un modelo. Pero como aseguran, más vale llegar a tiempo. Este es el caso del C-HR. Con un estilo directamente rompedor, ha seducido a muchos conductores que buscan una línea con mucha personalidad y diferente, y que piensan además en la tecnología hibrida como una solución a sus problemas de movilidad.

Ya hemos comentado que su diseño es importante. Complicado, llamativo, diferente. Toyota aquí ha dedicado muchas horas de desarrollo y sin duda les habrá sido difícil avanzar por terrenos tan arriesgados. Pero la realidad parece haberles dado la razón. Sin embargo, el Toyota C-HR tiene algunos aspectos en los que de forma negativa se ha primado al diseño por encima de su practicidad. La anchura total no es demasiado generosa, lo que se nota en las plazas posteriores, asientos que tampoco disponen de mucha luminosidad, debido al diseño de las lunas traseras, pequeñas y muy elevadas con relación a la banqueta de los asientos.Pueden llegar  a ser  incluso  algo  claustrofóbicos.

Calidad y buenos materiales

Ya están mencionados los problemas en el interior, porque el resto es superlativo. Buenos asientos, con calidad de tapizados y acabados, marcados también por la excelente impresión del interior. El salpicadero esta realizado en plásticos de primera calidad, y sus ajustes, en todos los sentidos, no defraudarán ni tan siquiera a los que vengan de modelos de mayor envergadura y refinamiento. Cumple las pautas de calidad que han encumbrado a Toyota como una de las marcas más fiables, y eso se traslada a todos los aspectos del C-HR.

Pero sin duda lo más importante, si somos conductores normales y generalmente tranquilos y sosegados, es que la conducción nos rebaja en estrés hasta niveles que pocos vehículos consiguen, a excepción de otros modelos híbridos. Es en este sentido un hibrido de primer nivel. No es que nos obsesionemos, pero desde el principio, sin aparentemente hacer nada, conducimos de forma suave y tranquila, es  lo que nos pide el C-HR. Vamos a ver consumos de menos de 5 litros, o incluso menos en el ordenador de a bordo, sobre todo si circulamos de esta forma en ciudad.

La realidad es que en cierta medida la nuestra conducción se convierte en una prueba de consumo, lo que como consecuencia hace que aumente  nuestra seguridad. Esta forma tranquila de conducir nos lleva a estar mucho más pendientes del tráfico, y por lo tanto eleva los niveles de seguridad. A nosotros siempre nos sucede. Aprovechar los recursos que nos ofrece es sencillo. Tenemos un asistente que nos indica en todo momento como se está produciendo el intercambio de energía.

Es cuestión de jugar y dosificar el acelerador para que nuestro esfuerzo se convierta en una reducción del consumo. Cuando más regeneremos energía eléctrica, más batería tendremos para rodar solo en eléctrico y por lo tanto, menos combustible consumiremos. La posición B del cambio nos ayudará de forma muy notable a recargar los acumuladores ya que aumentamos el poder de frenada del sistema eléctrico, que ofrece una notable resistencia al avance para producir más energía eléctrica. Lo debemos utilizar cuando llegamos un semáforo, adelantándonos mucho a los acontecimientos, o en bajadas pronunciadas en donde conseguimos una velocidad constante. Al final, hemos conseguido una media en la prueba de 4,5 litros, lo que no está mal, aunque la prueba en esta ocasión ha discurrido más en ciudad y vías de circunvalación que en carretera pura.

Tampoco hay que ponerle peros al comportamiento, salvo al funcionamiento del cambio CVT cuando necesitamos un aporte rápido de potencia, por ejemplo en un adelantamiento o circulando por carreteras de montaña. Y eso que este tipo de cambio ha conseguido mejorar mucho en los últimos tiempos, sobre todo cuanto más potencia tenga el motor al que va unido.

Como conclusión, la prueba del Toyota C-HR justifica el éxito comercial que está teniendo en todos los mercados. No es barato, ningún hibrido lo es, pero sin duda se muestra como un vehículo preparado para el tráfico de todos los días, con unas cifras muy bajas de consumo si no nos pasamos todo el día en carretera. Comparar en toda su acepción un sistema híbrido como el del C-HR, con otros métodos de producir movimiento: GLP, CNG, híbridos enchufables, eléctricos puros, gasolina o diésel, es ya otra historia.

 

Ficha Técnica

Motor

Nº Cilindros: 4 en línea

Cilindrada: 1.798 cm3

Tipo de combustible: Gasolina

Potencia: 98 CV a 5.200 rpm

Par máximo: 142 Nm a 3.600 rpm

Motor eléctrico

Potencia: 53 kW – 72 CV

Par: 163 Nm

Potencia total: 122 CV

Cambio: Automático CVT

Neumáticos: 225/50 R 18

Carrocería

Nº de plazas: 5

Peso en vacío: 1.455 kg

Depósito de combustible: 51 litros

Largo/Ancho/Alto: 4.360/1.795/1.555 mm

Vía delantera/trasera: 1.540/1.560 mm

Distancia entre ejes: 2.640 mm

Capacidad del maletero: 377 dm3

Prestaciones

Velocidad máxima: 170 km/h

Aceleración de 0 a 100 km/h: 11,0 s

Consumos Urbano/Extraurbano/Mixto: 3,4/4,0/3,8 l/100 km

Emisiones: 86 gr CO2/km

PRECIO: 24.200  euros

 

 

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Francis

Autor: Francis

Periodista especializado en temas del motor. Novedades, tecnología, seguridad vial y pruebas de nuevos modelos.

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