Los Arribes de Duero

Precipicios de 400 metros de altura, cascadas que se sucenden a lo largo de 300 kilómetros, cursos de agua encajonados en espectalulares cañones… este es el aspecto que presenta el Duero cuando llega a la frontera entre Zamora y Portugal. Es la zona conocida como los Arribes de Duero, una comarca solitaria pero espectacular, donde perviven los modos de vida tradicionales y en las que es posible encontrar una de las densidades ornitológicas más elevadas de Castilla y León. No es fácil llegar hasta esta solitaria comarca de formas alomadas talladas en granito, que permanece como si el tiempo no pasara por ella, a pesar de que las carreteras no son malas. El problema es el olvido de una zona que está desde hace siglos al margen de la historia. Desde hace años, ha encontrado en la impresionante belleza de los Arribes un reclamo para el turismo que se acerca tímidamente, y una vez allí se queda admirado por los profundos cañones y saltos de agua que el gran río ha tallado para poder descender desde los 630 metros de altitud que tiene a su paso por Zamora, hasta los 200 que alcanza cien kilómetros río abajo, en la frontera portuguesa. En esta frontera natural que forma el Duero entre el Sayago y Portugal a lo largo de unos 80 kilómetros, se encuentran algunos de los paisajes más sobrecogedores de España.

Arribes del Duero

Arribes del Duero

Los Arribes, propiamente dichos, comienzan en Zamora, cuando el Duero, tras recoger las aguas del Esla, alcanza la frontera con Portugal. Desde allí, se encajona hacia el sur entre granitos y pizarras. Son estas las tierras de Aliste y Sayago, con pueblos típicos, pequeños y apiñados como los antiguos castros celtas: Cozcurrita, Fariza, Fornillos, Mármoles o Villardiegua, hasta llegar a la monumental Fermoselle, conjunto histórico artístico de empinadas calles, iglesias románicas y casas de piedra. Es la capital natural de Los Arribes y domina desde lo alto de un cerro la hoz del Duero y sus campos cultivados con frutales, olivos y almendros en terrazas y bancales.

Fermoselle

Fermoselle

El primer pueblo de los Arribes en Salamanca es Villarino de los Aires, y desde aquí el cañón fluvial se hace aún más profundo hasta llegar a Aldeadávila de la Ribera. Su embalse pasa por ser la obra hidrológica más avanzada de este siglo, con un muro impresionante de 140 metros de altura. Las laderas del Duero se adornan ahora de olivos, almendros y frutales, sobrevolados por buitres, águilas o cigüeñas negras. Y en este bello paisaje, se mantienen aún las actividades tradicionales, como la fabricación de quesos artesanos, o la ganadería trashumante que cruza cada año desde Extremadura por las cañadas occidentales. Quedan también restos de la larga historia de la zona, como sus castros celtas, dólmenes, berracos, estolas, puentes, iglesias y castillos, así como interesantes muestras de su  arquitectura popular que incluye edificios todavía en uso: molinos, fraguas, bodegas y palomares.

Villarino de los Aires

Villarino de los Aires

Los Arribes son un paisaje en permanente espectáculo, que tiene como protagonista al río y que puede disfrutarse tanto por tierra, como desde el propio río, navegando entre sus grandes farallones y sus espectaculares cascadas. En algunas zonas, como en el tramo que va desde la Presa de Castro hasta Miranda do Douro, se puede hacer descenso en embarcaciones a remo y en el cercano embalse de Almendra se practica el windsurf.

Arribes del Duero

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Redacción

Autor: Redacción

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