Zamora y el Duero

Un paseo por las sendas del Duero

 

Zamora no se ganó en una hora, dice la leyenda popular de los lugareños y ni mucho menos, Zamora se ve en una hora. Esta noble villa, preñada de arte románico, levantada en el margen derecho del río Duero, espera a sus visitantes para mostrarles todos sus encantos, que son muchos.

La ciudad es un símbolo de la nueva Castilla, aunque su época de mayor esplendor fue durante la Edad Media. No es difícil comprobarlo andando por sus calles, ya que, una a una, se van levantando 26 iglesias, en su mayoría románicas, que nos muestran el auge que hace siglos tuvo la ciudad, y que hoy enseña orgullosa.

Entre las leyendas y la historia, testigo son las aguas milenarias del río Duero, que por aquí no baja solo, como dijo el poeta. Zamora entera acompaña al Duero en su viaje a Portugal. El uno sin el otro no sería lo mismo. Un lugar perfecto para disfrutar del verano, sin urgencias, andando paso tras paso sin ninguna prisa. Ideal para adentrarnos en las tierras castellanas, de arados y campos llanos.

La ciudad, de tradiciones arraigadas y costumbres austeras, conserva su zona medieval intacta, preservada de todas las amenazas que ha soportado a lo largo de los siglos. Nada más llegar, desde la suave colina amurallada, una extraña sensación recorre nuestro cuerpo. Allí está el cimborrio de su catedral…

El arte nos acompaña de la mano del sol abrasador de castilla en verano. Las piedras rezuman calor y la catedral se convierte en el santo y seña de la ciudad. Edificada en el siglo XII, su austeridad impresiona. De estilo románico, tiene también ascendentes bizantinos. Tal es su belleza, que por algo se la conoce como ‘La Perla’. Desde las puertas de las murallas que ahora nos reciben, la ciudad se deja descubrir entre callejuelas y pequeñas plazas repletas de recuerdos históricos. Basta con cruzar el mítico Puente de Piedra, que cruza el Duero desde el siglo XII, para comenzar a conocer esta encantadora ciudad…

Antes de abandonarla, es casi obligatorio acercarnos hasta su celebérrimo museo de la Semana Santa. Vemos que la calidad de sus magníficas tallas religiosas está relacionada con la fama que tiene.

Zamora, con su impresionante legado románico y con sus recuerdos del Cid, no pasa desapercibida a ningún visitante, pero nosotros continuamos nuestra ruta por la Castilla profunda, esa Castilla vieja que sigue el curso del río Duero. Mirando a Portugal, el río dibuja sus Arribes, se encajona y corta la “arisca” tierra castellana.

Nuestro coche, nos pide salir a la carretera. Muy cerca ya de la frontera, la tierra se abre y da paso al río entre altas gargantas agrestes que hacen las delicias de los amantes de la naturaleza, no sólo por su riqueza natural sino por la imponencia del paisaje.

Fermoselle asume la responsabilidad de ser la capital del Sayago. Sus casas se colocan entre sus calles en un ritual urbanístico caótico. Los restos de sus murallas, el convento de San Francisco y todo el conjunto artístico le hacen un pueblo de parada obligada.

Algo parecido sucede en la parte oriental de la provincia. Junto a la fabulosa naturaleza, la historia vuelve a pedir un hueco en Toro, ciudad declarada Conjunto Monumental Histórico Artístico y ligada de por vida a las batallas que aquí se han celebrado. A la vera del Duero, por ejemplo, batallaron los ejércitos de Isabel la Católica y los de Juana la Beltraneja.

En Toro también se come y se bebe bien. De la calidad de sus vinos ya hablaron el Arcipreste de Hita y Góngora, casi nada. Las grandes superficies de viñedos que hay a nuestro alrededor delatan que aquí hay un vino de una extrema calidad y que está de moda en los mejores restaurantes. Además, no hay que dejar de probar los riquísimos amarguillos que elaboran las monjas del convento de Sancti Spiritus. Todo un lujo para los sentidos, porque no sólo de rezos vive el viajero.

También es tierra de cereal y legumbre… y eso se traduce en buen pan y mejores guisos. Creemos que esto es suficiente reclamo para amantes de la gastronomía, arte y naturaleza…

 

Qué visitar

Bodegas de Vinos de Toro

En la misma ciudad encontramos la Bodega Dominio del Bendito, Telf.: 980 693 306.. Vinos auténticos, personales y con alma.

Museo de la Semana Santa en Zamora Plza. Santa María la Nueva, s/n. Telf.: 980 532 295.

No dejará indiferente a nadie. La Semana Santa en Zamora está declarada de Interés Turístico Internacional y es el acontecimiento religioso, social y cultural más importante de la ciudad. En su interior podremos apreciar las distintas imágenes que salen en las procesiones. Horario: de martes a sábado de 10 – 14h y de 17 – 20h, domingos y festivos de 10 – 14h. Cierra los lunes. El precio de la entrada es de 3€.

 

Imprescindible

En la zona no debes perderte el recorrido en barco que se realiza desde la localidad portuguesa de Miranda do Douro por el interior del Parque Natural de los Arribes del Duero. La empresa Europarques Hispano – Lusos, Telfs.: 980 557 557 / 670 094 470 realiza este tipo de actividad realizando un recorrido fluvial con una duración de unas 2:30h y un precio para adultos de 20€ y 10€ para niños.

 

Mapa de la zona

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Redacción Viajes

Autor: Redacción Viajes

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