El Monasterio de Santo Toribio de Liébana celebra el Año Jubilar Franciscano mientras Cantabria recupera la figura de Beato, el monje que en el 776 escribió los Comentarios al Apocalipsis.
Una obra que dio origen a los beatos y a una reliquia, el Lignum Crucis, que sigue atrayendo peregrinos.
Beato de Liébana, un monje de las montañas cántabras, escribió en el año 776 una de las obras más influyentes y visualmente impactantes de la Edad Media. Convencido de que al mundo le quedaban 24 años de vida, se propuso interpretar el Apocalipsis de San Juan y redactó sus Comentarios al Apocalipsis para reconfortar a los cristianos de la península, que vivían rodeados por la expansión islámica y la incertidumbre política. Su mensaje era que, aunque el mal parezca invencible, la victoria final pertenece a la luz.
El texto se convirtió en un fenómeno cultural por su formato. Para hacer comprensibles las visiones de bestias, ángeles y jinetes del Juicio Final, los escritorios monásticos lo acompañaron de miniaturas a todo color y así nacieron los llamados beatos.
Uno de los más bellos es el Beato de Fernando I y Doña Sancha, cuyo facsímil se entregó al Papa León XIV en junio, durante su visita a la Cámara Alta en Madrid.

Beato de Fernando I y Doña Sancha
Lejos de la imagen del eremita aislado, Beato fue un intelectual de primer nivel, teólogo respetado, polemista y consejero de la reina Adosinda de Asturias. Encabezó la querella contra el arzobispo de Toledo, Elipando, a propósito del adopcionismo, y su firmeza llegó hasta Alcuino de York y la corte de Carlomagno.
La tradición le atribuye además el himno O Dei Verbum, que invoca por primera vez a Santiago Apóstol como patrón de la península y que sentó las bases espirituales del Camino de Santiago.
Todo ello ocurrió en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana, fundado en el siglo VI al pie de los Picos de Europa y dedicado en origen a San Martín de Turieno. Durante el avance islámico, clérigos, manuscritos y reliquias de la Hispania visigoda fueron trasladados al norte, y el cenobio se convirtió en un centro de preservación cultural.
Con ellos llegó su reliquia más valiosa, el Lignum Crucis, considerado el mayor fragmento conservado de la Cruz de Cristo. Según la tradición, Santo Toribio de Astorga lo llevó desde Jerusalén en el siglo V. Los análisis botánicos confirman que la madera es de ciprés y compatible con el siglo I d.C., y una parte conserva el agujero del clavo que atravesó la mano izquierda de Cristo.

Gracias a esta reliquia, el monasterio disfruta desde el siglo XVI del Año Jubilar Lebaniego, jubileo perpetuo que comparte con Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela y Caravaca de la Cruz.
Elaborar un beato entre los siglos VIII y XI exigía un enorme esfuerzo técnico y económico, ya que un sólo códice requería las pieles de decenas de animales. Los colores salían de minerales triturados, como el lapislázuli para los azules, el cinabrio para los rojos y el oropimente para los amarillos, mezclados con yema de huevo o resinas.
Las miniaturas, obra de monjes y monjas como Ende, una de las primeras ilustradoras documentadas de Europa, destacan por sus tonos planos e intensos sobre franjas horizontales, sus ojos almendrados y gigantescos que transmiten fervor o temor, y una composición narrativa con viñetas y dobles páginas que anticipa el cómic moderno. El estilo fusionó la tradición visigoda, el renacimiento carolingio y la ornamentación mozárabe.
Entre los siglos IX y XI, los monasterios peninsulares copiaron las páginas ideadas en Liébana. Hoy se conservan unos 35 ejemplares en bibliotecas y museos de todo el mundo, y el conjunto figura en el registro de la Memoria del Mundo de la UNESCO.
La Torre del Infantado de Potes acoge la exposición “Beato de Liébana y sus beatos”, la colección facsímil más completa del mundo. Su huella llegó a los capiteles románicos y a Picasso, cuyo Guernica, de 1937, comparte con algunos beatos las formas geométricas, los descoyuntamientos y las figuras animales.

Torre del Infantado
Este año no es Año Jubilar Lebaniego ordinario, que se convoca cuando el 16 de abril cae en domingo, y el próximo será en 2028. Sin embargo, al estar regido por frailes franciscanos, el monasterio celebra el Año Jubilar Franciscano, con indulgencia plenaria para los peregrinos que veneren el Lignum Crucis.
En 2026 también se conmemora el décimo aniversario de la Fundación Camino Lebaniego con ciclos académicos organizados con la UNED y la Universidad de Cantabria. El Gobierno de Cantabria, representado por José Luis López Vielba, y la Fundación, presidida por Pilar Gómez Bahamonde, han llevado a Madrid una iniciativa para difundir el legado de Beato, con un ciclo de conferencias de especialistas en patrimonio cultural.
Información clave
| Dato | Detalle |
|---|---|
| Autor | Beato de Liébana |
| Obra | Comentarios al Apocalipsis (año 776) |
| Monasterio | Santo Toribio de Liébana (siglo VI) |
| Reliquia | Lignum Crucis (madera de ciprés, compatible con el siglo I d.C.) |
| Año Jubilar Lebaniego | Cuando el 16 de abril cae en domingo (próximo en 2028) |
| Año Jubilar Franciscano | Vigente en 2026, con indulgencia plenaria |
| Beatos conservados | Unos 35 ejemplares en todo el mundo |
| Exposición | “Beato de Liébana y sus beatos”, Torre del Infantado (Potes) |
| Aniversario | 10.º de la Fundación Camino Lebaniego (2026) |




















