¿Se están aprovechando las petroleras de la guerra de Irán?

¿Se están aprovechando las petroleras de la guerra de Irán?

 

El precio de los combustibles en las gasolineras está alcanzando cotas muy preocupantes, similares a las de la pandemia, y probablemente te hayas preguntado: “¿por qué suben la gasolina y el diésel si lo que se vende ahora es combustible almacenado y no proviene del petróleo cuyo precio acaba de incrementarse en estos días? ¿Nos están estafando?” Vamos a tratar de aportar una explicación.

 

Para empezar, el precio de los combustibles no depende solo del petróleo que se está usando en ese momento sino de cómo funciona el mercado internacional del crudo y de los productos refinados, que se basa en precios actuales y futuros, no en el coste histórico del combustible almacenado. Por eso puede subir, aunque el combustible ya estuviera en depósito.

La razón principal es porque el precio se fija por reposición, no por coste pasado. Es decir, las refinerías y distribuidoras venden el combustible al precio al que tendrán que volver a comprarlo, no al precio al que lo compraron. Si una empresa compró petróleo barato hace 2 meses y el petróleo sube, si mantiene el precio barato ahora, tendrá dificultades para reponer el stock después. Esto es lo que se denomina “precio de reposición”.

Por otro lado, aunque el combustible esté almacenado, su valor de mercado cambia cada día, porque se cotiza en mercados internacionales, como el NYMEX (New York Mercantile Exchange) o el ICE (Intercontinental Exchange), que son dos de los principales mercados donde se negocian materias primas, incluido el petróleo y los combustibles. Ahí es donde se fijan los precios de referencia, que luego se reflejan en lo que pagamos en la gasolinera. Los importes se determinan en función de las expectativas de oferta y demanda, los conflictos internacionales, las decisiones de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) o el tipo de cambio dólar-euro.

 

¿Se están aprovechando las petroleras de la guerra de Irán?

 

Bajando a la tierra, como las gasolineras compran a distribuidores, que compran a refinerías, que fijan el precio según el mercado actual, también aplican el precio de reposición, comprando al coste actual y no al antiguo. Por eso el importe asciende rápido cuando sube el crudo, aunque el depósito de la estación de servicio no se haya vaciado.

En definitiva, esto es, en economía, el “efecto del cohete y la pluma”, que se da preferentemente en el sector energético. Ante el aumento en el precio del petróleo por tensiones geopolíticas, las estaciones de servicio y mercados mayoristas repercuten la subida en el precio final casi instantáneamente, anticipando costes de reposición. Sin embargo, cuando el crudo baja, los precios en los surtidores no disminuyen al mismo ritmo, haciéndolo con gran lentitud o de forma sostenida a lo largo de semanas, para recuperar costes. Sube rápido como un cohete y baja lento como una pluma.

A las puertas de la Semana Santa, esperemos que los cohetes cesen lo antes posible, porque, si no, más que Santa, va a ser de pasión.

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Autor: Sergio Domí­nguez

Periodista, nacido en Madrid en marzo de 1956, pero criado en Castro Urdiales (Cantabria) y Bilbao. En 1974 regresa a Madrid para estudiar la carrera de Periodismo. Al concluirla colabora en diversas agencias, trabaja en TVE durante el Mundial de Fútbol de 1982, en la primera época de Radio 80, en la Editorial Moredi (Guía del Comprador de Coches, Vehículo de Ocasión) y en 1986 pasa al área de las relaciones públicas. Hasta 2009 gestionó las relaciones con la prensa de Austin Rover, Freight Rover, Rover, MG, Mini y Land Rover. En la actualidad es co-editor de MotoryViajes.com y empresario en varios sectores.

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