Diez destinos franceses que puedes visitar en coche (1 de 2)

Diez destinos franceses que puedes visitar en coche

Catedral de San Pedro en Angulema

 

Nueva Aquitania, la región más extensa de Francia, ofrece numerosos encantos llenos de sorpresas. Además, por su cercanía a España, especialmente el País Vasco francés y Las Landas, es muy accesible para viajar en coche.

 

Nueva Aquitania aspira a convertirse en el primer destino sostenible de Francia con un sinfín de experiencias y diversión para disfrutar todo el año. Tanto si se viaja en pareja, con amigos, familia o también solo se encuentran planes para todos los gustos a lo largo de la región. Pero veamos sus encantos en este primer reportaje de dos que van a conformar esta serie.

 

1- Angulema, dibujos sobre el papel o en las paredes

Todo es fácil en esta ciudad. Un simple paseo a lo largo de las murallas permite conocer los principales monumentos, las iglesias románicas y los jardines de la ciudad. Y aunque desde la Edad Media era famosa por la fabricación de papel, en los nuevos tiempos no es imprescindible el papel que es sustituido por los muros. Más de 20 grandes murales con delicadas pinturas forman parte del circuito turístico que también ofrece la posibilidad de ver la ciudad de un modo original y lúdico. Pero el arte también tiene otras manifestaciones. No en vano Angulema es reconocida como la ciudad del cómic, una ciudad en la que la calle principal lleva el nombre de uno de sus grandes héroes, Hergé. Esa profusión de arte de distinto tipo ha hecho que la Unesco la haya declarado “Ciudad creativa”.

Por supuesto es imprescindible la visita a la Cité de la Bande Dessinée et de l’Image, el templo del Cómic, en las antiguas bodegas de las riberas del río Charente: una colección única en Europa, con exposiciones, talleres, conferencias, encuentros con los autores… Más de 25.000 álbumes y documentales y 8.000 láminas originales. Como complemento, el Museo del Papel muestra los secretos de esta poco conocida industria.

Pero como no todo son museos y cultura, también hay que encontrar tiempo para sucumbir ante los chocolates Duceau. Una de las tiendas más antiguas de la ciudad, que es Monumento Histórico y sirve de marco para los dulces de chocolate de Jean Christophe Crosnier una auténtica institución local. O tomar un café en una de las placitas del Vieil Angoulême, con sus callejuelas adoquinadas y muchas terrazas donde saborear el estilo de vida angoumoisin.

 

 

2- Burdeos, mucho más que vino

Burdeos , la capital de Nueva Aquitania, es una ciudad densa en historia, con un rico patrimonio, numerosos sitios y monumentos -históricos o modernos-, y un arte de vivir tradicional y típico. Su centro histórico forma parte del Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2007. Es el reconocimiento del valor y la unidad patrimonial de una ciudad ejemplar por la unidad de su expresión urbanística y arquitectónica, arquitectura clásica y neoclásica, que prácticamente no conoce ruptura estilística desde hace dos siglos. Cuenta con más de 350 edificios declarados o inscritos en la lista de monumentos históricos, incluidos tres edificios religiosos inscritos en el Patrimonio Mundial desde 1998 como parte del Camino de Santiago. En la Place de la Bourse, frente a un edificio monumental de casi tres siglos, está la principal atracción de la ciudad, el Espejo de Agua, el lugar más fotografiado de Burdeos, obra del arquitecto paisajista Michel Corajoud, alterna extraordinarios efectos de espejo y niebla.

La ciudad se encuentra en la región vinícola más grande y más antigua del mundo, que comprende 65 denominaciones y se extiende por 112.000 hectáreas. Varios cientos de propiedades abren sus puertas al público. El vino también está muy presente en la ciudad. La Ciudad del Vino es el mejor ejemplo de ello, un centro cultural de última generación único en el mundo, en el que el vino está presente en sus dimensiones cultural, de civilización, patrimonial y universal. Hasta el 28 de agosto se presenta la exposición “Picasso”, la efervescencia de las formas”.

 

 

3/4- Poitiers y Futuroscope, pasado histórico, futuro espectacular

Poitiers  parece vivir entre dos realidades bien distintas. Por un lado su rico pasado histórico, que le ha permitido conservar un abundante patrimonio arquitectónico y cultural compuesto por unos 600 monumentos y, por otro, la apuesta de futuro que se vive a pocos kilómetros de la ciudad en el parque Futuroscope , convertido en su atracción estrella y principal suministradora de visitantes. Al recorrer la ciudad, salen al encuentro sus huellas medievales en forma de restos de la muralla que en su día la envolvió. La quietud anclada en el tiempo de sus plazas y terrazas, en el laberíntico entramado de sus calles que ha llevado al Ayuntamiento a pintar unas líneas en tres colores (azul, rojo y amarillo) marcando rutas que llevan a los tres barrios monumentales y permiten regresar al punto de partida sin riesgo de extravío.

A cualquiera de ellas se asoman iglesias románicas, casas medievales, palacetes, abadías y otros edificios y museos de interés. También modernos locales comerciales que se apoyan en restos de templos góticos o muros románicos. Sin embargo, el lugar de honor lo ocupa Notre Dame la Grande, en el centro geográfico de la urbe. La fachada es un catecismo de piedra, donde se codean San Hilario y San Martín con Adán y Eva, Isaías o Nabucodonosor. El interior es igualmente fascinante y sorprendente ya que está pintado de colores de arriba abajo.

Pero, sin duda, donde adultos y niños disfrutarán al completo será en la visita a Futuroscope, a pocos kilómetros de Poitiers. Como su nombre indica es un parque del futuro, de la alta tecnología, de las tres o cuatro dimensiones en pantallas gigantes, de la realidad virtual, de los efectos sensoriales, de los grandes espectáculos… La novedad, a partir del 2 de julio, es “Cazadores de Tornados” en el que uno se siente atrapado en un torbellino, viviendo la acción en el corazón de una pantalla circular LED con efectos especiales y escenas “en vivo”. Todo esto en una plataforma que sube, baja, se inclina y gira. Y siguen las dos últimas atracciones que han recibido numerosos premios “El Viaje Extraordinario” y “Objetivo Marte”.

 

Poitiers

Futuroscope

 

5- Biarritz, el sueño de Eugenia de Montijo

Sello español en esta ciudad francesa y también medio española. Gracias a la emperatriz Eugenia, la ciudad se convirtió de antiguo puerto de pescadores en una estación termal de moda y sigue siendo hoy en día un destino estrella del golf, del surf, de la puesta en forma y del turismo de negocios. En Biarritz , el buen vivir es el  rey. En efecto, la ciudad seduce también por su convivencia y su alegría de vivir y se mueve todo el año alrededor de su mercado cubierto. También es un excelente punto de partida para explorar el País Vasco francés. A pie, en coche, en 4×4 o a caballo, es posible viajar a través numerosos paseos para descubrir las colinas, los pueblos tradicionales y bailes y, por supuesto, la gastronomía.

No hay que perderse una visita a Bayona, la capital económica del País Vasc francés o, y sus históricos barrios peatonales: el Petit y el Grand Bayonne. Situados a ambos lados del Nive, en ellos se entremezclan sus numerosas fortificaciones con sus distintivas fachadas de colores. El centro peatonal del Grand Bayonne es una zona histórica protegida y la joya que la corona es la Catedral de Sainte-Marie (y su claustro). El País Vasco francés tiene muchas playas que ofrecer para pasear, remojarse, practicar el paddle y el surf: Anglet, Biarritz, Hendaya, San Juan de Luz, Guéthary, Bidart…

 

Fin parte 1

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Redacción Viajes

Autor: Redacción Viajes

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