La Axarquía

Una aureola romántica rodea la Venta de Alfarnate a la llegada, casi al anochecer. Esta famosa venta, de blancas fachadas iluminadas por faroles, es hace siglos un alto en el camino casi obligado para todos los que procedentes del interior viajan hacia la costa o hacia los ricos valles casi tropicales, de la zona oriental de Málaga. Desde Madrid el camino es largo y ya no vamos en cabalgaduras, ni somos fatigados arrieros, se agradece también la parada en la Venta antes de adentrarse por esta región oriental de Málaga.

Venta de Alfarnate

Venta de Alfarnate

No somos los primeros en utilizar esta venta como puerta de entrada a la Axarquía. De hecho, dicen que la de Alfarnate es la venta más antigua de la región, punto de parada y reunión de bandoleros y viajeros de toda condición, y que sus fogones nunca han dejado de sacar buenos manjares.  No es difícil comprobar su fama gastronómica ante las buenas migas, la morcilla, el lomo en manteca y los llamados “huevos a lo bestia”, que sirven de cena. El mismísimo Luis Candelas o el Tempranillo probaron aquí manjares similares, igual que otros huéspedes más ilustres, como el rey Don Alfonso XIII o San José de Calasanz. Y entre unos y otros, miles de arrieros, viajantes y por supuesto bandoleros, puesto queesta serranía malagueña fue célebre en las crónicas de los bandidos más ilustres del pasado siglo.

Huevos a lo Bestia

Huevos a lo Bestia

La aureola mítica de estos bandidos populares sirve de hilo conductor para dar los primeros pasos desde la serranía hasta la costa. Unos kilómetros al sur de la Venta está El Borge, cuna de famosos personajes como “El Bizco”, un sanguinario salteador, y del “Chirrina” una especie de Robin Hood que robaba a los ricos para ayudar a los necesitados.  El Borge es buen ejemplo de los pueblos de la zona. Encalado y pequeño, aparece en plena sierra, encaramado a las laderas del valle, con calles empinadas con grandes escalones y salpicada por los secaderos de las famosas uvas pasas que son la principal producción de El Borge. Y como en este pueblo, en todos los caminos, senderos, vericuetos, valles y gargantas de la sierra se cuentan  historias más o menos ciertas de estos héroes de la tradición popular andaluza, que vivían de asalto en asalto, de amor en amor y de cueva en cueva y que sirvieron de inspiración a poetas, novelistas y pintores de otras épocas.

El Borge

El Borge

Pero, una vez pasada la serranía, la Axarquía deja paso a otro paisaje, y las sierras agrestes se convierten en lomas suaves hasta llegar a las llanuras litorales. Axarquía es la castellanización del árabe “Sharquilla”, que significa “el Oriente”. Y en efecto, la Axarquía comprende las tierras al sureste de la provincia de Málaga, enmarcadas entre las cumbres de las Sierras de Tejeda y Almijara y los valles cortos que desembocan en el río Vélez para llegar a las orillas del Mediterráneo. Pobladas desde tiempos paleolíticos, estas tierras han visto pasar a fenicios, griegos, cartagineses y romanos y sobre todo a los árabes, que hicieron de estos parajes su hogar, dieron a sus rincones sonoros nombres, cultivaron celosamente sus huertas y consiguieron levantar en sus laderas pueblos tan bellos como Frigiliana, Sedella, Salares o Corumbela, blancos bajo un sol deslumbrante.

Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Parque Natural Sierras de Tejeda, Almijara y Alhama

Hoy la comarca es conocida sobre todo por sus uvas, pasas y sus frutas tropicales (aguacates, nísperos y chirimoyas) pero sobre todo por sus playas, desde el Rincón de la Victoria hasta las calas de Maro, pasando por Benagalbón, Torre del Mar, Torrox y Nerja. El interior ha quedado más anclado en el pasado, con pueblos perfectos para una escapada desde la costa, por los que aún transita de vez en cuando algún mulo o algún pastor de ovejas que los turistas aprovechan para fotografiar a título de anécdota. Son pueblos como Sedella, Salares y Archez, de clara estampa morisca y alminares mudéjares. O como Cúmpeta, al norte de Torrox, conocido por sus vinos que ya eran famosos en tiempos de los romanos, o como la cercana Canillas. Son pueblos blancos y pequeños, colgados de las laderas y rodeados de viñedos y por unos depósitos circulares que parecen formar parte del paisaje: son los paseros, donde se hacen las famosas pasas de la provincia, aunque esta producción va dejando paso a otros cultivos más rentables como los aguacates y chirimoyas que se exportan a todo el mundo.

Salares

Salares

La costa de la Axarquía es turística, pero no tiene nada que ver con la famosa y occidental Costa del Sol. Desde Málaga hacia el este se suceden más de sesenta kilómetros ininterrumpidos de playas, entre las que se alternan acantilados y calas de fina arena. Aunque la capital de la comarca es Vélez Málaga, el punto culminante de la costa es Nerja, muy cercana ya a los acantilados y calas orientales del Paraje Natural de Maro-Cerro Gordo, en el límite con Almería. Nerja, aquel pueblo del “Verano Azul’ televisivo, continúa siendo una de las playas mejor conservadas del litoral malagueño a pesar del turismo. Está situada sobre un acantilado y nadie pasa por aquí sin recorrer a pie el casco viejo para asomarse sobre el Mediterráneo desde por el Balcón de Europa, un espectacular mirador-rotonda. También excepcionales son las vistas desde el paseo de los Carabineros, que bordea la costa, o desde el mismo Parador pero nada es comparable a la verdadera joya y reclamo turístico del pueblo: su famosa cueva, un lugar espectacular y misterioso que presume de la estalactita más grande del mundo.

Nerja

Nerja

No se puede abandonar la Axarquía sin visitar su pueblo más bello, Frigiliana, a sólo unos kilómetros hacia el interior de Nerja. Fue el último reducto de los moriscos sublevados en Granada y la huella árabe en cada rincón de sus calles le ha convertido en un pueblo sin comparación posible.

Frigiliana

Frigiliana

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Autor: Redacción

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