Audi participará y luchará por varios títulos, pero no es aventurado asegurar que se trata de vencer sobre todo en Le Mans. Se mantienen las ambiciones de llegar a lo más alto, consiguiendo los mejores resultados en todas las disciplinas en las que Audi va a correr. Para ello, y a pesar de que el nombre del vehículo se mantiene, la realidad es que ha sido renovado completamente para poder así aplicar las últimas tecnologías.
Mantiene la tecnología híbrida, pero se ha desarrollado un nuevo motor V6 que se coloca atrás y manda el par a las ruedas posteriores.

Sobre todo se ha trabajado en los sistemas de recuperación de energía, montando incluso un turbocompresor eléctricos que actúa sobre el motor térmico. Todos estos avances le convierten en uno de los vehículos más complejos técnicamente que nunca han participado en carreras. Como resultado, los cálculos de consumo de energía se rebajan un treinta por ciento, con lo que sin duda se parte de una posición privilegiada para competir en carreras de resistencia y larga distancia.La aerodinámica e incluso la economía del puesto de conducción y de las previstas y posibles intervenciones técnicas en el vehículo se han tenido en cuenta para disminuir en lo posible los tiempos de reparación o de paradas para cambios de piloto y mantenimiento rutinario, incluidos los cambios de pastillas de freno, repostajes o neumáticos. Desde luego el aspecto final del R.18 es imponente. Falta por ver ahora el estilo del Porsche que ya ha concluido sus jornadas de pruebas.




