La costa de Huelva es diferente, de momento. Aquí, los pinares todavía llegan hasta la orilla del mar, sujetando las arenas de la erosión y también sujetando cómo no el desarrollo turístico, mucho más peligroso.
Las doce mil hectáreas de pinares de Cartaya son sin duda uno de los principales atractivos de la comarca, junto con las playas de El Rompido,Nuevo Portil y San Miguel. Desde la misma playa, parten dos grandes zonas de pino piñonero, con un rico sotobosque, de jaras, tomillos, retamas y cantuesos y donde aquí y allá crecen alcornoques reclamando su territorio.
En estos pinares vive uno de los reptiles más curiosos y vulnerables de nuestra fauna, el camaleón común – Chamaeleo chamaeleon – cuya piel multicolor siempre nos ha fascinado. Sí encuentras alguno al acecho de insectos despistados encaramado en una retama… hazle una foto y sigue tu camino.
Además de estas especies autóctonas y típicas del “monte blanco”, podremos ver otras especies vegetales alóctonas pero totalmente asilvestradas como la tuna, chumbera o nopal. Esta especie, originaria de las Américas, y cultivada para la obtención de colorante rojo a partir de su inquilina la cochinilla, es hoy una especie invasora declarada. En los pinares de Cartaya podremos luchar contra su expansión de una forma muy agradable: comiéndonos los higos chumbos, eso sí, con mucho cuidado.
Durante la primavera, es muy recomendable que en nuestra excursión por los Pinares de Cartaya nos desviemos por la zona regable del Piedras. Aquí crecen los cítricos, los kakis, las fresas y los berries, dándonos un paisaje rico y variado, salpicado con algunos reductos de vegetación natural. Pero para mí, el verdadero placer en primavera es el aroma de la rosa del Azahar.
Otro de los tesoros naturales de Cartaya, es la laguna del Portil. Esta laguna dulce, con las orillas pobladas con castañuelas, espadañas y juncos, constituye un hábitat húmedo fundamental para la avifauna de la zona, como el somormujo lavanco o el zampullín chico. Durante la primavera y el otoño, asistiremos al espectáculo de las migraciones y podremos observar aquí rarezas como la cerceta carretona.
Una vez más, la naturaleza nos espera más allá del chiringuito.
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