La historia del Vitara está unida de forma inseparable a la de los últimos años de la marca. Desde 1988 ha sido un pionero de lo que ahora denominamos como vehículos SUV. Fue un nuevo concepto de TT, frente a modelos más radicales como el anterior SJ o los Jimny que llegaron después.
El Suzuki Vitara puede considerarse como el primero vehículo que adapto su estilo al concepto de turismo convencional, abandonando las líneas duras y quizás poco atractivas de los TT. Le siguieron los Grand Vitara, con más posibles gracias a sus cuatro puertas laterales y su mayor tamaño, y la segunda generación de este último, lanzada en 2005. En los últimos tiempos la actividad diseñadora de la marca en este segmento ha sido prácticamente nula.
Suzuki, como decimos, y a pesar de haber sido una marca con un notable talento para desarrollar conceptos nuevos en el segmento de los TT, ha vivido épocas de una enorme apatía industrial, que le han causado algún que otro disgusto comercial en Europa, sin una gama que le permitiera posicionarse en el lugar que debiera.
Ahora parece que la marca japonesa ha tomado un nuevo rumbo y se ha puesto las pilas. El ciudadano Celerio ha sido el más reciente ejemplo de que se pretende, con nuevos productos, recuperar el tiempo perdido. El nuevo Vitara que ahora nos ocupa es un vehículo que viene a confirmar esta ya clara tendencia.
Planteamientos modernos y personalizables
Estos son seguramente dos de sus más notables características. El nuevo Suzuki Vitara responde al concepto más moderno dentro del segmento en el que se encuadra de los SUV ciudadanos. Pero además, no sólo se vale del estilo, sino que lo promueve hasta el extremo, añadiendo a su generosa dotación la posibilidad de personalizar nuestro vehículo con combinaciones de tonos exteriores, pinturas bitono e interiores con mucha personalidad. Desde el acabado más llamativo, hasta el más discreto, pasando por un enorme abanico de posibilidades, todas tienen cabida en el amplio catálogo que ofrece.
Nos gusta mucho su estilo exterior, muy moderno, con una conseguida combinación de zonas brillantes, cromadas y metálicas en frontal y zaga. En su frontal prevalece la S de la marca, enmarcada dentro de una nueva rejilla cromada. La personalización, además de los acabados bitono, se muestran en la parrilla delantera, los adornos en los paragolpes, las decoraciones en el panel de instrumentos, las molduras en los relojes o el reloj central propiamente dicho. Además, disponemos de dos paquetes especiales Urban y Rugged, que proporciona al Suzuki Vitara por 800 euros suplementarios diversos signos estéticos que enfatizan aún más un carácter ciudadano o de SUV tradicional.
En el interior, aparte de estos detalles distintivos, destaca por sus buenos acabados, y su excelente diseño. Nos han gustado mucho los asientos y en general el espacio interior, sobre todo en las plazas posteriores. Hay que tener en cuenta que el nuevo Suzuki Vitara mide 4.175 mm de longitud, 1.775 mm de anchura y 1.610 mm d altura, con 2.500 mm de distancia entre ejes y 375 litros de capacidad de maletero, lo que le convierte en una excelente opción, si no queremos conducir un compacto tradicional. Su puesto de conducción más elevado es uno de los argumentos que llevan a muchos conductores a fijarse en este tipo de modelos en parte por la comodidad de acceso.








