Invierno en Oslo

La señora del Norte se viste de blanco

Hermosa, antigua, amigable y eterna. Oslo lo posee todo, y parece no querer nada de nadie. Sin embargo, la orgullosa capital de Noruega recibe a quién la visita con los brazos abiertos. Su nombre lo dice todo ya que proviene de las palabras noruegas As y Lo, que significan Dios y campo. Se trata de una ciudad milenaria, fundada a mediados del siglo XI, que no esconde las huellas de su pasado más remoto…

A pesar que el frio y la nieve se resiste a llegar, el invierno demuestra el verdadero carácter de los ciudadanos de Oslo. Aunque el noruego busque y ansíe cualquier rayo de sol, nunca olvida ese peculiar culto hacia la nieve. Sólo así se entiende que sea obligatoria la visita al trampolín de Holmenkollen que se utilizara en los Juegos Olímpicos de 1952. Desde sus alturas se contempla toda la ciudad y el puerto.

El pasado 14 de diciembre, Oslo recordó a uno de sus héroes, el gran Roland Admunsen. El niño que se había entrenado pasando frío para ser un explorador polar cumplía su sueño. El 14 de diciembre de 1911 llegaba al Polo Sur… Un héroe más para el fondo histórico de una joven nación: Noruega.

En estos días Oslo mira ya a la Navidad. A primera hora del día darse un largo paseo por su casco histórico (Kvadraturen), donde sobresale la catedral. En el barrio de Damstredet se encuentran detalles de la última parte del siglo XIX y principios del XX, con calles anchas, parques, jardines y casas pintadas con colores estrambóticos. Este agradable paseo ayudará a entender mejor por qué sus habitantes están tan orgullosos de vivir en esta ciudad tan saludable y sana, y por qué aprovechan cualquier resquicio de luz solar para salir a la calle, pasear y disfrutar de la ciudad.

Dentro del casco urbano el parque principal es Vigeland, que en realidad es un museo escultórico al aire libre, ya que aquí están las esculturas de Gustav Vigeland, un artista con más de 200 esculturas dedicadas al hombre integrado en la naturaleza.

Paseando tranquilamente por el puerto de Oslo uno se da cuenta de que este pueblo mira hacia el futuro honrando sus orígenes. Estando tan cerca del mar, es inevitable pensar en los antepasados vikingos que poblaron estas tierras y que llegaron hasta aquí por el fiordo de Oslo. Su nuevo edificio de la Opera lo preside todo. Sus limpios perfiles arquitectónicos parecen salir del mar. Dentro las arias, las fusas y las corcheas dicen mucho de cómo este país entiende la cultura. Lo magnífico y lo fantástico parece salir de la naturaleza.

La visita al Castillo de Akershus ofrece la mejor vista del muelle sobre el RudHusbrygge o Muelles del Ayuntamiento. El Ayuntamiento de Oslo puede ser la siguiente parada antes del almuerzo. Este edificio se  comenzó a construir en 1931, pero no se inauguró hasta el año 50 debido a los años de guerra, como parte de un vasto proyecto de acondicionar la zona de los muelles.

Un poquito más adelante, en el número 19, se encuentra el edificio dedicado al Premio Nobel de la Paz, el Nobel Fredssenter.

En la zona conocida como Majorstuen se puede ver a la “gente guapa de Oslo”. Y aunque sobre gustos no haya nada escrito, el prototipo rubia/o con ojos azules, alta/o y de buen tipo es lo que más abunda. ¿Clásicos? Un clásico es el Onkel Donald Café Bar (Universitetsgata 26) un lugar con distintos ambientes donde tomar copas y escuchar música. Su fama es debida a los explosivos cocktails que allí se preparan. Magníficos para entrar en calor. Otras buenas opciones que podemos denominar trending topics; Icebar en Kristian IV’s gate 12, SW20  en Solligata, 2, Palace Grill ó Aku Aku en Thorvald Meyers gate 32. Otra zona donde encontraremos ‘cool bars es en las calles cercanas a Youngstorget como Internasjonalen, donde podrás tomar desde un Dry Martini a un Carriacou Rum Punch.

Para el día siguiente, hay que llegar hasta las cercanías de Aker Brygge. Podremos ver que hay ofertas gastronómicas para todos los gustos. Unos optan por los platos de pescado, otros por los guisos con un toque oriental. La oferta es generosa y al menor rayo de sol todos buscan una terraza donde tomar un delicioso café, aunque sea con una manta sobre las piernas.

Desde aquí se puede hacer una excursión a Bygdøynes, una península a diez minutos en trasbordador donde visitar el Museo Kon-Tiki dedicado al explorador noruego Thor Heyerdahl; y el Museo Fram, dedicado al barco del mismo nombre y unido para siempre al gran Fridtjof Nansen.

En Oslo hay museos sobre cualquier tema y la ventaja es que es una forma muy agradable de cultivarse ya que en general son muy entretenidos. Uno que no puede faltar en la lista de los entendidos es el Museo Munch, de donde se robó el famoso cuadro El Grito.

Oslo no sólo es famosa por sus museos sino que también podemos realizar shopping en las principales calles del centro. Algunas ideas: Tulip & Tatamo Trikotasje en Pillestredet, 41, Chicas og Venner en Jacob Aalls gate 13, KOMA en  Bogstadeveien, 11.

Webs relacionadas
La información de estos locales y en general de todo lo que se puede hacer y ver en Oslo se encuentra en la oficina de Turismo de Noruega en Madrid www.visitoslo.com, www.visitnorway.es.

Hotel recomendado
First Hotel Grims Grenka, Kongens gate, 5.  Uno de los últimos hoteles de diseño de Oslo y el más moderno.

Línea Aérea
La mejor opción para llegar a Oslo a través de SAS.

No perderse
Una visita a la nueva Ópera de Oslo, con tres grandes auditorios y una espectacular arquitectura, tanto interior como exterior. Un paseo por los muelles y sobre todo por los bares y restaurantes de Aker Brygge.


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Autor: Redacción

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