Sin duda, la presentación del Jaguar F-Type en el Salón de París ha sido un acontecimiento que nadie se ha querido perder. Responde a los esquemas más clásicos. Estilizada carrocería, un interior definido para dos únicas plazas, descapotable con cubierta de lona, motor delantero, propulsión posterior y motores pluricilíndricos organizados en V.
Con esta definición nadie podría descubrir el vehículo del que estamos hablando, entre otras cosas porque a lo largo de la historia ha habido muchos coches que coinciden con estas características.
El Jaguar F-Type responde a todas estas características. Su diseño es fluido y muy atractivo, con un poderoso frontal, que recuerda en parte al del último E-Type, con una zaga estilizada y bien compensada entre chapa, aunque prevalece las superficies pintadas.
La estructura de la gama está formada por tres versiones. F-Type, F-Type S y F-Type V8 S y se diferencian sobre todo por la potencia de sus motores. Las dos versiones más lógicas y económicas se animan por un motor V6 de tres litros de cilindrada sobrealimentado, con dos niveles de potencia: 340 y 380 CV. Por encima se sitúa el F-Type V8 S que añade al anterior dos cilindros y otros dos litros más de cilindrada y una potencia que sube hasta los 495 CV con 625 Nm de par.
Si de algo se podrá criticar a esta nuevo roadster, no será de escasas prestaciones. Desde los 4,3 segundos del V8, hasta los 5,3 del V6 de 340 CV, su aceleración de 0 a 100 km/h está entre las mejores de su segmento. Lo mismo podríamos decir de su precio. Se habla de 75.000 euros en el Reino Unido, después de traducir a la moneda europea su precio en libras esterlinas. Por supuesto, el F-Type aprovecha la experiencia en construcción de estructuras en aluminio de la marca para ahorrar peso y ganar en eficiencia. El sistema Star&Stop está presente en todas las versiones.
Uno de los detalles más llamativos es el sistema de escape activo, que va de serie en las versiones S y que mediante válvulas en el sistema de escape, y a partir de las 3.000 rpm, va modificando el tono y aumentando el volumen que nos llega para contribuir a una sensación extrema de deportividad.





