Land Rover ha elegido el Salón de Moscú para presentar ya oficialmente su nueva generación del Freelander, que incorpora ligeros detalles en el exterior, un equipamiento más completo y elementos de confort más refinados.
En el exterior muy poco cambia en realidad. Incorpora ahora iluminación con tecnología tipo Led y nuevas llantas de 17 pulgadas. Sin embargo ha sido en el interior donde se ha puesto el mayor énfasis, para convertirlo en un SUV todavía más lujoso y confortable. Incorpora buena parte de los elementos de dotación del Range Rover Evoque, lo que da una idea de los avances experimentados por el Freelander en este sentido.
Se ha modificado el cuadro de mandos y, según versiones, dispone de una pantalla táctil de 7 pulgadas. De serie en una pantalla de 5 pulgadas se visualiza toda la información del vehículo. Se le ha añadido un freno de mano inteligente, que adapta la presión en función de la pendiente en la que esté aparcado y se le ha dotado también de un sistema que supervisa en calentamiento de los frenos convencionales, pudiendo usarse este freno de mano como ayuda de emergencia.
Dispone también de sistema de arranque sin llave, cámara trasera, un sofisticado control de la climatización, que incluye una función automática programable con siete días de antelación, y nuevo escalonamiento de la dotación, con nuevos acabados y colores de carrocería.
No han cambiado las motorizaciones, pudiendose elegir entre dos motores diésel con 150 y 190 CV de potencia, tracción integral automática o sólo tracción delantera y cajas de cambio de 6 relaciones. Los precios parten desde los 29.560 euros del TD4 2.2 150 CV 4×2, hasta los 48.330 euros del SD4 2.2 190 CV 4×4.



